Octavio Alonso González
(Peter Morgan al Vicecónsul)
"Perdónenos. El personaje que es usted sólo nos interesa cuando está ausente."
Marguerite Duras .[1]
En 1982 Foucault respondía a una pregunta sobre las "fuentes de placer":
-Debemos estudiar las drogas. Debemos ensayar las drogas. Debemos fabricar buenas drogas —susceptibles de producir un placer muy intenso—. Pienso que el puritanismo que se presenta en el asunto de la droga —un puritanismo que implica que se está, bien a favor, bien en contra— es una actitud errónea. Las drogas forman parte de nuestra cultura. Lo mismo que hay buena y mala música, hay buenas y malas drogas. Y, por tanto, del mismo modo que no podemos decir que estamos «contra» la música, no podemos decir que estamos «contra» las drogas.[2]
Y que el valor del término "el pase" en español no se deja engañar con el homófono que se realiza al solicitarle a otro cualquier droga, "dame un pase". Y que el término francés "la passe" se translitera con el valor fonético en español de [la pas:] o la paz. ¿Eterna paz en los linderos del nirvana tan admirado por Freud? Más allá de eso.
Es ahí donde se inventa un nuevo dispositivo en la letra. Hay que remitirse al año de 1966. Será esa la continuidad que retomaremos. Es el año en el cual Marguerite Duras publica "El vicecónsul", texto que traerá a colación el pase…fallido…del vicecónsul. Dirá Allouch: "La passe ratée du Vice-Consul".[3]
El texto del vicecónsul entonces se ha vuelto "la invención de un dispositivo de escritura que no deja de evocarnos el del pase".[4]
Tal como lo demuestra Allouch, en el texto del vicecónsul hay una operación que debería ser doble pero una de sus partes está ausente, a saber, la "nominación".[5]
En su primera acepción se refiere a "nombrar en un puesto, un cargo, una dignidad, es nombrar en […]".[6] Puesto que el vicecónsul "ha sido candidato a un puesto en la India […] la nominación falta".[7]
En la segunda acepción, nominación refiere a "[…] denominar, dar un nombre […]".[8]
El significado doble de la "nominación" hace recordar a lo que los lingüistas medievales llamaban los "apellativa" y que significa que el pronombre como el nombre designa un ente permanente "per modum entis".[9] Así Pedro Hispano decía que "nomen est vox significantiva ad placitum sine tempore (el nombre es una voz significativa convencional sin tiempo)".[10]
¿Porqué estas acotaciones? El texto del vicecónsul parece no presentar el paso del tiempo. Siete años después de su publicación –1973– Marguerite Duras publica otro texto intitulado India Song.[11] Con ese libro Allouch subraya que "el suspenso de la nominación halla su término con India song".[12] Ese texto que le hace eco a la apellativa medieval por dejarse guiar por la voz o las voces. Lo que deja las cosas al nivel del "se dice".
El "se dice" no se dirige a nadie. En esto justamente está el intento de llevar algo de la palabra hasta el lugar de la destinación. La insistencia del "se dice" en el Vicecónsul es de la misma vena que el rango de las voces en India song; voces autónomas, no se dirigen al espectador, no saben ser escuchadas, tan ocupadas están en recordarse de este amor que supieron o leyeron, del cual no se acuerdan del todo pero que tampoco han olvidado completamente. Se dirá que, parecidas en esto al "se dice", separan y por tanto distinguen el otro imaginario, espectador, interlocutor con presencia corporal invasora, del Otro, gran A a quien se dirige la palabra. El "se dice" es un pleonasmo respecto a la propia estructura de la comunicación.[13]
Y este se dice plantea a quemarropa "muerte", "olvido", "desgarramiento" y "contradicción", tal como lo señalaba Duras al hablar de su texto de India Song.[14]
El olvido plantea un deslizamiento sin el cual no sería posible el nivel del se dice:
"El correlato del olvido, de un olvido efectivo, no es el amor sino la nominación a la cual el Vicecónsul, al demisionar, se sustrae definitivamente […] El Vicecónsul está en este grito realmente borracho perdido, pero no de alcohol sino de amor".[15]
A pesar de que impera el "se dice" el vicecónsul no puede dar cuenta de lo que sucedió en Lahore, se encuentra ante una imposibilidad y como Allouch lo señala eso no es signo de que no quiera decir.[16]
Un problema medieval reformulado por Lacan: la suposición y la significación
No puede olvidarse que el texto de Allouch de La passe ratée du Vice-Consul está pensado en la misma vía que la proposición del 9 de octubre de 1967, sobre el analista de escuela y que fue proclamada por Lacan. Ahí donde el se dice posibilita la escritura.
El se dice se sitúa en un lugar sui generis, se sitúa "en la distancia entre el supuesto decir y el imposible redicho, está el "se dice". El "se dice" toma el relevo del imposible "redecir".[17]
En este supuesto, en esta suposición se cuela Pierce. No es la primera vez. Se coló en la definición del signo que Lacan suscribió, a saber, lo que "representa algo para alguien".[18] Pero ahora la insistencia de Pierce va encaminada a la suposición.
En ese punto es pertinente la distinción entre significación y suposición. Esto indica que la significación tiene un lugar primero ante la suposición. Pierce sigue al medieval Pedro Hispano:
"Differunt autem significatio et suppositio unde significatio prior est suppositione (Por sí mismos el significado y la suposición son diferentes, de ahí que el significado es primero que la suposición".[19]
Y Pedro Hispano lo formula con más detalle:
Suppositio vero est acceptio termini substantivi pro aliquo. Differunt autem suppositio et significatio, quia significatio est per impositionem vocis ad rem significandam, suppositio vero est acceptio ipsius termini iam significantis rem pro aliquo. Ut cum dicitur « homo currit », iste terminus « homo » supponit […] pro Platone, et sic de aliis. Quare significatio prior est suppositione. Neque sut eiusdem, quia significare est vocis, supponere vero est termini iam quasi compositi ex voce et significationes. Ergo suppositio non est significatio.
La suposición, en verdad, es la aceptación de un término sustantivo por algo. La suposición y la significación difieren en que la significación es la atribución de la voz a la cosa significada, la suposición, en verdad, es la aceptación de un mismo término por algo [que es] ya una cosa significante. Así que cuando se dice "el hombre corre", el término "hombre" se refiere a Platón, y así sucesivamente. Por lo tanto, la significación es primero que la suposición. Tampoco pertenecen a la misma cosa, porque el significado es propiedad de lo que ya [está] en cierto modo, compuesto de voz y significación. Así que la suposición no es la significación".[20]
Pedro Hispano es muy claro, para suponer que Juan corre, es necesario significar a antes a Juan con el sustantivo hombre. Entonces es inherente que Juan (que es un hombre) corre, y no Juan (que es un árbol) corre.
Otra hipótesis (suppositio) medieval se refiere a la univocatio, que se refiere a que un nombre puede cambiar y mantener el mismo significado. Lo que Jakobson llama un "desconcertante fenómeno".[21]
univocatio, univocorum es un término en el cual "[…] los autores medievales denominaron así a un mismo término que, con igual significado, se predica de cosas distintas, por ej., el término "alto" aplicado a un hombre y a un edificio".[23]
Lacan tomará partido respecto a estos dos conceptos medievales, por un lado, propone una nueva forma de concebir al significado frente a la suposición donde manifiesta que la suposición es primero que el significado. Para los autores medievales esto es inconcebible.
Suppositione prior est significatio? (¿La suposición es primero que la significación?) Primera versión de la proposición de octubre de 1967
Cuando Lacan introduce el 9 de octubre de 1967 (en la primera versión) al sujeto supuesto saber lo hace a partir de su definición de sujeto, a saber, representado por un significante para otro significante.[24]
Sólo que hay un problema en esta presentación. Aquí el sujeto no será representado, sino ¡significado!
He ahí que Lacan de un giro al problema medieval, así la suposición es primero a la significación. Ya que un sujeto es supuesto por un significante para otro significante. Eso implica necesariamente que los significantes del un significante para otro significante estén cada uno vacíos de significado. Esto –como se mostrará en otro artículo– es inconcebible para Saussure.
Entonces es en la primera versión de la proposición del 9 de octubre de 1967 donde Lacan comenta:
Pero tal vez, planteando al sujeto como lo que un significante representa para otro significante, podremos volver más manipulable la noción de sujeto supuesto: el sujeto está allí bien supuesto, muy precisamente bajo la barra misma trazada bajo el algoritmo de la implicación significante. O sea:
El sujeto es el significado de la pura relación significante.[25]
Lacan aprovecha al máximo la suposición que tiene por consecuencia un "sujeto significado" y también supone un saber adyacente a un significado. Y continúa:
¿Y al saber, dónde asirlo? El saber no es menos supuesto, acabamos de advertirlo, que el sujeto. Una vez más se impone aquí la necesidad del pentagrama de la escritura musical para dar cuenta del discurso, para que se capte profundamente el
Dos sujetos no son impuestos por la suposición de un sujeto, sino únicamente un significante que representa para otro cualquiera, la suposición de un saber como adyacente a un significado, o sea un saber tomado en su significación.[26]
Ese significante "otro cualquiera", parece estar escrito en el primer trazo de Lacan, pero no en el segundo que se verá más abajo. En la versión definitiva de la proposición de octubre Lacan, le concederá a partir de la escritura Sq (significante cualquiera) su estatuto de deíctico.
La suposición supone a un sujeto entre significantes y a un saber que es adyacente al sujeto (que fue significado).
La suposición entonces, ¿supone un segundo saber? ¿Sugiere Lacan que al primero al saber adyacente (attenante) se le dé el nombre de saber referencial y al segundo saber se le dé el nombre de saber textual?
Lacan propone esta diferencia.
[…]Y esto introduciendo la distinción siempre presente en la experiencia del pensamiento tal como la historia la ofrece: distinción entre saber textual y saber referencial.
Una cadena significante: tal es la forma radical del saber llamado textual. Y lo que el sujeto de la transferencia se supone que sabe es, sin que el psicoanalizante lo sepa aún, un texto, si el inconsciente es efectivamente lo que sabemos: estructurado como un lenguaje.[27]
¿Qué hay del saber referencial? Lacan comenta.
[…]Digamos que el saber referencial, el que se vincula al referente, que como saben ustedes completa el ternario cuyos otros dos términos son significante y significado, dicho de otro modo, que lo connota en la denotación, no está ausente, desde luego, del saber analítico, pero concierne ante todo a los efectos del lenguaje, el sujeto en primer lugar, y lo que podemos designar con el término amplio de estructuras lógicas.
Sobre muchísimos objetos que estas estructuras implican, sobre casi todos los objetos que por ellas vienen a condicionar el mundo humano, no se puede decir que el psicoanalista sepa gran cosa.
Estaría mejor, pero es variable.
La cuestión es no lo que él sabe, sino la función de lo que él sabe en el psicoanálisis.[28]
Lacan va a hablar de la discordancia entre esos saberes y continúa:
Si nos atenemos a ese punto nodal que allí designamos como intensivo, o sea la manera en que tiene que precaverse de la investidura que recibe del sujeto supuesto saber, aparece claramente la discordancia de lo que de inmediato va a inscribirse de ello en nuestro algoritmo.
Todo lo que sabe no tiene nada que ver con el saber textual que el sujeto supuesto saber le significa: el inconciente que implica la empresa del psicoanalizante.
Simplemente el significante que determina a un cierto sujeto, tiene que ser retenido por él por lo que significa: el significado del texto que él no sabe.
Así es lo que dirige la extrañeza en que se le aparece la recomendación de Freud, no obstante tan insistente, que se articula de manera expresa como el excluir todo lo que él sabe cada vez que aborda un nuevo caso.[29]
La diferencia entre los saberes ya es muy clara, por un lado el saber referencial es aquel que se excluye del psicoanálisis y permite abordarlo como algo nuevo, cada vez. Y el otro saber, el saber textual es el que se escribe por medio del significante, es decir, el inconsciente. Lacan es muy preciso respecto al saber referencial y da una serie de características: "es adyacente al significado", "no está ausente" y "concierne ante todo a los efectos del lenguaje". ¿Cómo no pensar que este saber está debajo de la barra?
La misma lógica que emplea Lacan, no permite que el saber textual se encuentre bajo la barra, y la escritura de arriba permite ponerlo en su lugar, es decir, en una cadena significante. La escritura de abajo también apela a un saber referencial. No es en definitivo el inconsciente del analista, sino lo que concierne a "los efectos del lenguaje"[30] en esa adyacencia del sujeto supuesto, la escritura debajo de la barra, también permite esa lectura. Pero ninguno de los saberes sería posible sin esa primera suposición que instaura la transferencia.
Finalmente está primera escritura plantea un problema. La suposición no puede plantearse a priori. Aunque va en la misma línea de "un saber que no se sabe", es decir, el inconsciente, no por ello va a excluirse del inconsciente la significación. Lacan va a resolver este problema en la versión definitiva de la proposición de octubre donde escribe el matema de la transferencia.
Suppositione prior est significatio (La suposición es primero que la significación) versión definitiva de la proposición de octubre de 1967
No es menor el hecho de que en la segunda versión de la proposición del 9 de octubre de 1967, Lacan ya no hable de un sujeto que "es el significado de la pura relación significante", sino que se trata de un sujeto que representa la primera suposición, la de un significante para otro significante. Al introducir el sujeto supuesto saber Lacan dice:
Un sujeto no supone nada, es supuesto.
Supuesto, enseñamos nosotros, por el significante que lo representa para otro significante.
Escribamos como conviene el supuesto de este sujeto colocando al saber en su lugar como dependiente de la suposición:
Se reconoce en la primera línea el significante S de la transferencia, es decir de un sujeto, con su implicación de un significante que llamaremos cualquiera, es decir, que sólo supone la particularidad en el sentido de Aristóteles (siempre bienvenido), que por este hecho supone aun otras cosas. Si es nombrable con un nombre propio, no es que se distinga por el saber, como veremos a continuación.
Debajo de la barra, pero reducido al patrón de suposición del primer significante: el s representa el sujeto que resulta de él, implicando en el paréntesis el saber, supuesto presente, de los significantes en el inconsciente, significación que ocupa el lugar del referente aún latente en esa relación tercera que lo adjunta a la pareja significante –significado.[31]
Pero con la escritura del nuevo matema en la versión definitiva las cosas se ordenan de forma muy distinta. Primero, el saber referencial que en la primera versión de la proposición "no está ausente" en la segunda versión donde se escribe el matema el saber referencial está latente, es decir, ausente. Segundo, el sujeto que estaba significado por la relación entre los significantes (el de la primera versión) aquí sólo representa esa primera suposición. Tercero, el saber textual ¿toma el lugar del saber referencial de la primera versión? Así que el saber textual sigue siendo adyacente al sujeto significado. Pero ahora el saber textual será también la significación.
Lacan sigue manteniendo una "discordancia", ¿pero en qué va a consistir? En la primera versión de la proposición de octubre, la discordancia entre el saber textual y el saber referencial estaba escrita. En esta segunda versión donde Lacan escribe el matema de la transferencia:
[…]Está claro que nada sabe del saber supuesto. El Sq de la primera línea no tiene nada que ver con los S de la cadena de la segunda, y sólo puede hallarse allí por encuentro. Señalemos este hecho para reducir a él lo extraño de la insistencia de Freud en recomendarnos abordar cada caso nuevo como si no hubiésemos adquirido nada en sus primeros desciframientos.[32]
Es ahí donde la suposición o lo supuesto por dos significantes, uno de ellos cualquiera, está en discordancia con el saber textual. Dicho a la manera de Saussure, la parte de la suposición sería sincrónica, no permitiría el paso del tiempo, sería un encuentro inmediato. Y la barra tendría todo su estatuto de barra y así los significantes de bajo la barra serían diacrónicos, sucesivos y permitirían el paso del tiempo. Aquí Lacan es más saussureano que los alumnos de Saussure. Se mostrará en otro artículo que las concepciones del lenguaje de Lacan y Saussure son tan divergentes y al mismo tiempo tan cercanas como en este punto.
En definitiva, Lacan le da vuelta al presupuesto medieval y propone una suposición que es primera a la significación.
Lacan no descuidó nada los problemas medievales, es así que en esta segunda versión de la proposición de octubre comenta lo siguiente:
El saber textual no era parásito por haber animado una lógica en la que con sorpresa la nuestra encuentra qué aprender (hablo de la lógica de la Edad Media), y no es a sus expensas que pudo enfrentar la relación del sujeto con la Revelación.
No porque su valor religioso se haya tornado indiferente para nosotros debe descuidarse su efecto en la estructura.[33]
La univocatio y el desliz de Lacan a un aequivocum
Lacan no va a dar espacio a una univocidad de la suposición y del significado. Como se mostró en la primera versión de la proposición de octubre, donde parecía que el saber textual y la suposición eran unívocos.
En ese sentido Lacan tomará el camino contrario de la univocatio es decir, aequivocum o el equívoco. Un léxico de filosofía medieval lo describe de esta manera:
aequivocum. Contrario a univocum, se denomina "equívoco" el término que se afirma de varias cosas con un significado distinto en cada caso. Los nominalistas lo expresaban diciendo que, para que un término se aequivocum, no basta la pluralidad de significados; se requiere que haya unidad del signo y diversidad de conceptos. Así, en español, es equívoca la palabra "llama", en cuanto que, con el mismo signo, pueda referirse a un animal, o al fuego o a la acción de llamar.[34]
¿A caso esto no es música para Lacan y su noción de significante?
Y no es fortuito el ejercicio de transliteración que Lacan hizo del término alemán para la palabra inconsciente al francés.
unbewusst > l'une-bévue
Es decir, del inconsciente a lo que puntualmente se tradujo por "una metida de pata". Ahí donde triunfa el aequivocum.
Sobre la necesidad de hacer de La passe una revista de psicoanálisis
El nivel del se dice nunca coincidió mejor que con la propuesta de Foucault y lo que llamó "la función del autor". Suscribimos la pregunta inicial de Foucault "¿Qué importa quién habla?"[35]
La passe del vicecónsul está a ese nivel, al del se dice. Lo que originalmente surgió como un grupo con el nombre de la passe no fue pensado como una escuela de psicoanálisis por lo tanto no hay forma de proponer el pase.
Sin embargo, el método inaugurado por Duras será el adoptado, cada artículo estará al nivel del se dice, al nivel de la función autor.
Los textos hechos para la revista de psicoanálisis La passe
harán el pase. Esto no es nuevo, las revistas tienen un comité de redacción que aprueba o no un texto, sólo que no se ha planteado desde el pase.
harán el pase. Esto no es nuevo, las revistas tienen un comité de redacción que aprueba o no un texto, sólo que no se ha planteado desde el pase.
El dispositivo de revisión de un texto será de tres, máximo cinco integrantes del comité de redacción. Así cada texto planteará una breve reunión de los editores y su publicación planteará entonces la disolución de ese petit comité, es decir, el comité de redacción sólo existe cuando hay un texto a discutir.
Notas.
- Marguerite Duras, "El Vicecónsul", El Vicecónsul; El Arrebato De Lol V. Stein, Narrativa Actual, Barcelona, 1994.
- Michel Foucault, Una entrevista: sexo, poder y política de la identidad, Sitio web Scribd. Del original: Michel Foucault, "An Interview: Sex, Power and the Politics of Iden-tity", The Advocate, n° 400, Toronto, 1984, 26-30 pp.
- Jean Allouch, "La passe ratée du Vice-Consul", Lettres de l'école, n° 22,
París, 1978, pp. 397-406.
- Jean Allouch, "El pase fallido del vicecónsul", Pagina Literal, Trad. Nora Garita, n° 5/6, San José, 2006. Edición electrónica extraída del sitio: http://www.jeanallouch.com
- Ibidem.
- Ibidem.
- Ibidem.
- Ibidem.
- Roman Jakobson, "Glosas sobre la visión medieval de la ciencia del lenguaje", El marco del lenguaje, FCE, México, p. 44.
- Ibid, pp. 44-45.
- Marguerite Duras, India Song; La música, El Cuenco de Plata, Buenos Aires, 2005.
- Jean Allouch, "El pase fallido del vicecónsul", op. cit.
- Ibidem.
- Ibidem.
- Ibidem.
- Ibidem.
- Ibidem.
- Michel Arrivé, "Lacan, lector de Saussure", Lenguaje y psicoanálisis, lingüística e inconsciente, S. XXI, México, 2004, p. 102.
- Roman Jakobson, op. cit. p. 53.
- Pedro Hispano, Trattato di lógica summule logicales, Bompiani Testi a Fronte, Milán, 2010, p. 188.
- Roman Jakobson, loc. cit.
- Ibidem.
- Silvia Magnavacca, Léxico técnico de filosofía medieval, Miño y Dávila, Buenos Aires, 2005, p.714.
- Jacques Lacan, "Proposición del 9 de octubre de 1967 (primera versión)", Ornicar, Vol.1, Pretel, España, p.16.
- Ibidem.
- Ibid, pp. 16-17.
- Ibid, pp. 17-18.
- Ibid, p. 18.
- Ibid, pp. 18-19.
- Ibid, p. 18.
- Jacques Lacan, "Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de escuela", Scilícet I, Le Seuil, París, 1968. Hay una versión electrónica es español.
- Ibidem.
- Ibidem.
- Silvia Magnavacca, op. cit., pp. 58-59.
- Michel Foucault, "¿Qué es un autor?", Entre Filosofía y Literatura, Volumen I, Paidós, Barcelona, 1999.



